Se recomienda el consumo de leche principalmente por ser una fuente de calcio, pero el exceso de este elemento puede llevar a la aparición de osteoporosis debido a la sobreestimulación en la actividad celular. Lo cierto es que se trata de un alimento deficiente en hierro, que puede incluso provocar la pérdida del mismo en el intestino de los bebés. Además es pobre en fibra y está sobrecargado en colesterol, grasas y proteínas. Esto último es precisamente lo que hace que la leche sea un alimento desaconsejable en estados carenciales de calcio o como prevención de la osteoporosis (huesos frágiles) ya que el exceso de proteína provoca una mala absorción de calcio.


Alergias e intolerancias:

En este punto debemos diferenciar entre alergia o reacción de hipersensibilidad a la leche (se trataría de la reacción exagerada del organismo ante la proteína de la leche) e intolerancia, cuya manifestación es más evidente debido a la ausencia en el organismo de enzimas que degradan la lactosa. Las alergias a las proteínas de la leche de vaca generan síntomas agudos con manifestaciones respiratorias, dermatológicas o gastrointestinales, incluso se han encontrado casos de anemia ferropénica.


Si hablamos de los casos de intolerancia a la leche, estamos ante la insuficiencia en la producción intestinal de lactasa (enzima producida en el intestino) cuya función es digerir la lactosa o carbohidrato mayoritario presente en la leche. Cuando nos excedemos en la ingesta de lactosa, la lactasa no consigue digerir todo el carbohidrato y pasa al intestino grueso. Una vez allí las bacterias presentes lo fermentan produciendo gas (dióxido de carbono) y ácido (el láctico) y además se produce una acumulación de agua por ósmosis, provocando dolor abdominal, flatulencia, hinchazón, vómitos, calambres e incluso diarrea acuosa.


Riesgos del consumo de la leche de la vaca:

Ya sabemos que la leche es un alimento rico en colesterol y grasas saturadas, por ello el consumo de la misma estimula al hígado a elaborar más colesterol, elevando los niveles en la sangre y acumulando, al mismo tiempo, dicha grasa de forma subcutánea como “grasa corporal” por lo que contribuye al aumento de peso.

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